Aquí empieza todo, otra vez.

La semilla de chía es un tesoro de nuestro México, su cultivo un campo de bondades y salud, un alimento por sí mismo que hoy el mundo retoma.

Su historia comienza miles de años atrás, donde científicos demuestran que la semilla de chía se convirtió en un cultivo básico en el centro de México entre los años 1,500 y 900 AC como alimento, usos ceremoniales e incluso como moneda de cambio por su gran valor nutricional y su fácil transportación, además, el aceite de la chía fue usado en la elaboración de medicinas para heridas y otras lesiones de gravedad, así como para prevenir infecciones, también para fabricar pinturas para el rostro y el cuerpo.

Salvia Hispánica

La planta de la semilla de chía florece anualmente, sus flores color púrpura y blanco maduran al final del verano, dando lugar a la semilla que conocemos. En México, crece de manera natural gracias a los beneficios del suelo, que no es demasiado húmedo y necesita un sol abundante gran parte del año.

Algunos beneficios

100 g de porción de chía tienen:

  • Más fibra dietética que 400 g de linaza
  • Más hierro que 400 g de espinacas
  • Más calcio que 500 ml de leche
  • Más antioxidantes que 900 gramos de naranjas
  • Más Omega 3 y ácidos grasos que 1 kg de salmón

Que se traducen en beneficios para el cuerpo como:

  • Ayudar a reducir enfermedades cardiovasculares y normalizar la presión arterial
  • Proteger la circulación
  • Mejorar el sistema inmunológico y nervioso
  • Favorecer el sano crecimiento de los niños
  • Ayudar al sano desarrollo de los bebés durante el embarazo
  • Regular el sistema digestivo
  • Mejorar el funcionamiento del cerebro
  • Reducir la glucosa en la sangre
  • Prevenir el envejecimiento prematuro de las células

Creemos en la responsabilidad ecológica y en el pensamiento de trascender mediante un objetivo claro: llevar al mundo un pedacito de México en cada semilla de chía.